– “Cambiará la dinámica del municipio”, aseguró el gobernador Verano, quien recorrió frentes de obra en el departamento y verificó avances de esta mega obra en el ‘corazón alegre del Atlántico’.
– La nueva vía impulsará la economía local con componentes clave como la interconexión vial y el desarrollo urbano.
– El proyecto registra un avance del 40 %, según información suministrada por el secretario de Infraestructura departamental, Azael Charris.
La transformación de Baranoa comienza a tomar fuerza con una de las obras más estratégicas de la Gobernación del Atlántico: la prolongación de la Calle 17 que va desde la cabecera municipal hasta la carretera de La Cordialidad.

Los trabajos cumplen con el cronograma previsto y se consolida como una intervención clave para mejorar la movilidad, fortalecer la conectividad del departamento y dinamizar la economía del municipio.
Este proyecto hace parte del paquete de 400 obras de infraestructura civil que impulsa el gobernador Eduardo Verano en este tercer gobierno.
El mandatario aseguró que esta infraestructura marcará un hito en el desarrollo urbano de Baranoa, al facilitar un acceso más eficiente y proyectar al municipio como un nodo de crecimiento adicional para el Atlántico.
“Esta es una infraestructura con todas las características de una gran obra. Vamos a tener un acceso directo que, desde La Cordialidad, nos llevará hasta la plaza principal, dándole a Baranoa una nueva cara, más moderna y funcional. Además, potenciará sectores clave como la gastronomía, que hoy es uno de los grandes atractivos del municipio”, señaló el mandatario.
Durante un recorrido por el proyecto, el mandatario explicó que los trabajos en la Calle 17 cuentan con una inversión de $18.160 millones, recursos propios del Plan Vial Departamental de la Gobernación, y es ejecutada por la Alcaldía de Baranoa.
El Plan Vial Departamental 2024–2027, con una inversión conjunta de $832.000 millones, busca integrar el oriente y el occidente del Atlántico mediante corredores estratégicos.
La obra contempla una doble calzada —cada una de estas con 7,5 metros de ancho— y la construcción de un puente de gran envergadura sobre el Arroyo Grande, uno de los puntos históricamente más críticos para la movilidad en la zona.
