Barranquilla volverá a convertirse en el epicentro del diseño y la tradición del 14 al 17 de mayo de 2026 con la llegada de AMA – Arte Manual Ancestral, la feria que en apenas su primera edición se ha consolidado como la principal vitrina artesanal del Caribe colombiano.
Liliana Borrero, primera gestora del Atlántico y líder del proyecto, la define como “Una feria del Caribe colombiano entero. Un esfuerzo construido con las manos, con el corazón, con el cariño y para Colombia entera”.
Lo que comenzó como una apuesta por reunir a los mejores creadores de la región hoy evidencia un crecimiento sostenido. En su primera edición, AMA reunió 90 marcas cuidadosamente seleccionadas; en esta segunda edición la muestra crece un 40 %, alcanzando 130 marcas y ocupará por primera vez la totalidad del Centro de Eventos Puerta de Oro.
La ampliación no responde a un crecimiento masivo, sino a una decisión estratégica: expandirse sin perder el rigor curatorial que le ha dado identidad.

En su edición anterior, AMA alcanzó ventas por cerca de $1.500 millones de pesos, una cifra que confirmó el potencial económico de la artesanía contemporánea del Caribe. Para 2026, la proyección es superar ese resultado y consolidar la feria como un motor real dentro de la economía creativa regional.
“Tuvimos más de 90 expositores en la pasada edición y todos quedaron supremamente contentos. No hubo ni uno que presentara una queja. Ha sido una grata experiencia promocionar la feria, porque ha tenido mucha acogida”, destaca la primera gestora del Atlántico.
La feria no surge de manera aislada. Hace parte de un proceso más amplio de fortalecimiento del sector artesanal que en los últimos años ha logrado posicionar piezas del Atlántico en 19 países y acercarse al millón de dólares en ventas internacionales, gracias a estrategias de formación, diseño y comercialización.
Lujo y Legado
La edición 2026 se presenta bajo el concepto “Lujo y Legado”, una declaración que reivindica el valor del trabajo manual ancestral y su evolución hacia propuestas contemporáneas que hoy dialogan con la moda, el diseño de interiores y la decoración.
AMA mantiene su esencia artesanal, pero pone el foco en la riqueza de las texturas y los tejidos, integrando tradición e innovación en una narrativa visual coherente.
Más que una feria comercial, AMA se proyecta como experiencia cultural y turística. Su realización coincide con una estrategia más amplia de posicionamiento del Atlántico como destino construido a partir de infraestructura cultural, gastronómica y de playa.
En ese contexto, AMA se convierte en un símbolo: una feria que no solo exhibe objetos, sino que narra una historia de identidad, trabajo colectivo y proyección internacional.